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domingo, 27 de mayo de 2007

ENTREVISTA A OSCAR COLLAZOS

EL PASADO DE LA ESCRITURA NO ES EL FUTURO DE LAS CORRECCIONES DESEADAS

Entrevista a Oscar Collazos, por Ricardo Villa Sánchez
Fuente: Revista Galería No. 02 Universidad del Magdalena

Oscar Collazos, nació a orillas del Océano Pacífico, en el centro del mundo para muchos: Bahía Solano. Escritor reconocido, quizás más en otras latitudes, como en el viejo dicho de que nadie es profeta en su tierra. Fue director del Centro de Investigaciones de Casa de las Américas en la Habana, escritor invitado del Berliner Kunstlerprogramm y colaborador invitado de la Agencia EFE en la sección Grandes Firmas. Actualmente mantiene una columna de opinión en el diario El Tiempo y es colaborador habitual de la Revista Cromos, Diners, Soho y de otras publicaciones culturales de habla hispana. Después de una larga temporada entre La Habana y Barcelona, vive en Cartagena de Indias, desde allá sigue escribiendo, sigue involucrado en proyectos académicos, investigativos, periodísticos y narrativos, consecuentes con su manifestación de vida.

Ha publicado una vasta obra en editoriales como Planeta, Lunwerg, Barral Editores, Península, Villegas Editores, entre otras, que involucra la nostalgia, el desarraigo, el compromiso del aventurero, del vagamundos, del que conoce la noche y no se asusta, del que vive la guerra y la critica, del que es capaz de dar su vida por una idea y de llegar al final, sin jugar a ser un vil camaleón, sabiendo a ciencia cierta que en la dinámica del destino pueden haber cambios asertivos que no impiden poder pensar por sí mismo, que nos hacen libres.

Las preguntas que le formulé a Oscar Collazos mantienen la estructura de las entrevistas que les he hecho a otros autores del Caribe, como la que le hice a Alonso Sánchez Baute que se publicó en el primer número de Galería. Para empezar, le pregunté si le había expresado a alguien cercano a él, en sus inicios en estas lides su intención de ser escritor o en qué momento consideraba que había nacido esa idea en su mente?
—No se lo dije a nadie, a medida que esa vocación se consolidaba, me decía que no podía ser otra cosa que escritor. Se lo dije a mi padre cuando me retiré de la Universidad: quiero ser escritor—

¿Alguna vez se le ha aparecido una musa?, es decir, cree usted en la inspiración o lo que otros han llamado musas?
—¿Las musas? Aunque tengan nombre mitológico y femenino, nunca me visitan. Me visita la necesidad inaplazable de algo que he estado madurando durante mucho tiempo. A veces, un texto nace de una revelación repentina, acaso esa "musa" llamada Revelación—

Hay gente que ha dicho que cuando escriben, los posee fuerzas extrañas, que se convierten como un médium de las musas, ¿le ha pasado algo así?
—Más bien, un impulso interior, dictado por una energía desconocida, me lleva a rodar por la autopista de la escritura sin destino preciso—

Al fin de cuentas en esta corta entrevista, a uno de los grandes maestros de nuestra literatura actual y quizás de toda nuestra —contada con los dedos de la mano— historia de plumas consagradas, uno piensa como nos enseña Confucio, que «saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe, allí está el verdadero saber».

Desde ese viaje, sin tener en mi cabeza toda su vasta obra, todo lo que se ha escrito sobre él, sus polémicos artículos que han hasta puesto en peligro su vida, como hace un par de años cuando recibió amenazas contra su vida y casi le toca salir de nuestro país por primera vez bajo presiones oscuras o como hace tres décadas cuando armó un polvero con su ensayo La Encrucijada del Lenguaje, publicado en la Revista Marcha de Uruguay que recibió airadas respuestas de monstruos de las letras como Vargas Llosa y Cortázar.

Este es el autor que me le acerco tímidamente para preguntarle ¿cuál fue el efecto que produjo en él la publicación de sus primeros libros de cuentos El verano moja las espaldas y Son de maquina y de su primera novela Los días de la paciencia? Y en ese sentido ¿si ha podido volver a leer esos libros después de estar en circulación o si ha tenido la intención de cambiarle algo o simplemente hizo su raya en el piso…?
—Mi primera novela, Los días de la paciencia, publicada por Joaquín Mortiz de México, me produjo dos emociones: una, que se publicaba después de 7 años de escrita (entre el 68 y el 69), y el haber contado con críticas extraordinarias por parte de los mejicanos que la leyeron: Efraín Huerta, José Emilio Pacheco, Miguel Donoso Pareja. La he vuelto a leer al cabo de muchos años y me parece una novela de fragmentos, un puzzle joyciano o cortazariano, la búsqueda de un universo urbano( Buenaventura) con los elementos de mis primeros cuentos. Por principio, si se reedita, no cambiaría nada: el pasado de la escritura no es el futuro de las correcciones deseadas. Sería como presentar la foto del rostro que tengo hoy desconociendo los rasgos del rostro que tuve hace 20 años. Sólo reescribí "Las trampas del exilio", pero lo hice presentándola como otra novela que partía de la obra anterior: El exilio y la culpa—


En el año 2002 le fue entregado el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar a la mejor columna de opinión.

¿Tiene un horario establecido para escribir?
—Lo tengo casi siempre y casi siempre desde muy temprano, como un oficinista: de 8 a 1. Si estoy en la recta final de una novela, no existe horario, ni para el principio ni para el final. Sólo escribo en las noches textos de compromiso para periódicos y revistas—




¿Necesita leer cuando está en pleno proceso literario?
—Necesito leer, pero libros completamente distintos al que estoy escribiendo. Si leo libros que se acercan al tema que estoy desarrollando, son sólo libros que me documentan—

Oscar Collazos recibió un doctorado Honoris Causa en Literatura de la Universidad del Valle

¿Cómo hace para enfrentarse a la hoja en blanco?, ¿tiene alguna especie de ritual antes de empezar a escribir o los temas salen espontáneamente?, ¿tiene detector de mierda y lo considera afinado?
—Escribiendo, no importa qué o cómo, ni importa tampoco que lo escrito quede o no sea enmendado. Maduro mentalmente los temas, busco documentación, pero sólo cuando puede narrar a mis amigos la historia de un cuento o una novela, es cuando empiezo a escribirla. Los temas aparecen o nos acosan. Tengo un detector de mierda en la conciencia crítica, a veces implacable, que acompaña a todo escritor—

¿Toma notas o lleva diarios o cuadernillo de apuntes?
—Tomo notas pero no llevo diarios. Hago mapas para conocer las relaciones y rutas de los personajes, esquemas o "escaletas" de los capítulos, que a veces altera el proceso de la escritura—

¿Tiene un espacio determinado para escribir: un estudio, una oficina, un bar, un café etc.?
—Cuando he vivido en espacios grandes, reservo un estudio, por lo general en la biblioteca. Si no dispongo de ese espacio, el escritorio es un rincón de la sala. Ahora, donde escribo, levanto la mirada y me encuentro con el mar. Sólo escribí en cafés en mis épocas de aprendizaje: en Cali, en París, en Bogotá. A veces tomo notas en viajes largos, de más de 5 horas de vuelo. Escribí un cuento que quiero durante un viaje de Bogotá a Madrid: "Soledad al final del coche cama", un cuento que figura en "Adiós Europa, adiós"—

¿Cree que ya tiene formado un estilo que cualquier lector podría identificar?
—Tal vez, lo que siento es cierto tono, cierta voz personal, la preferencia de ciertos temas. Quizá puedan reconocerlos los lectores—

¿Para escribir se necesita estar triste o algún tipo de desequilibrio emocional o estar enamorado o eufórico, es decir, ha pensado en cierto momento que no se puede explotar este oficio todos los días… sino que se necesita ese algo por dentro, así suene a un cliché…?
—Ni muy triste ni muy feliz. Ese algo por dentro puede ser el efecto de la tristeza, la cólera o la felicidad, pero nunca un acto simultáneo a la experiencia—

¿Tener dinero o no tenerlo afecta el oficio de escribir?
—Cito de memoria a Aristófanes o a Brecht: quienes creen que se escribe mejor cuando se tiene hambre es porque seguramente no hayan tenido hambre. Con las necesidades satisfechas he podido escribir más y mejor—

¿Se relaciona usted con el medio literario en Colombia?, es decir, ¿se reúne con algunos escritores, conoce su obra, desde un punto de vista intelectual o también con un criterio de amistad o algunos otros intereses en común?
—Detesto la llamada "sociedad literaria" pero tengo numerosos amigos escritores. Leo a mis contemporáneos, admiro a algunos de ellos, pero sólo opino públicamente sobre sus obras cuando me gustan. Lo que no excluyo es el debate público de sus ideas, si tienen ideas públicas—

¿La literatura urbana colombiana, ―entre ellos habría que incluirlo a usted, por ejemplo con su novela Todo o Nada o con Morir con Papá―, esa especie de post- boom latinoamericano, desde Andrés Caicedo, Rafael Chaparro Madiedo, Antonio Caballero como algunos de sus exponentes, etc., son importantes para usted?
—Vea, en eso de "la novela urbana" hay muchos olvidos: recuerde que "Todo o nada"(La Oveja Negra) se publicó en 1979, dos años antes de "Sin remedio"; que "Crónica de tiempo muerto"(Planeta, España), se editó en 1976 y fue traducida al francés y al alemán. Son novelas enteramente urbanas. Veo con interés el fenómeno de Andrés Caicedo, con quien se identifican dos generaciones de lectores; me gustó la única novela de Rafael Chaparro Madiedo y admiro "Sin remedio" de Caballero, parienta cercana de "Todo o nada." La novela urbana colombiana se consolidó con mi generación: R.H. Moreno, Luis Fayad, Carlos Perozzo, Darío Ruiz Gómez, Fernando Cruz- Kronfly, Fernando Vallejo—

¿Le interesa la novela negra o qué opina de eso que yo llamo novela de transición, de esa proliferación de autores de ese estilo actualmente en Colombia?
—"La novela negra" es apenas un modelo, una manera de resolver la trama de un conflicto cuando el tema trata de una sociedad criminalizada. En cuanto a "la proliferación actual de estilos", yo diría que lo que allí se expresa es la ausencia de paradigmas y modelos y, en muchos casos, la vuelta a una narrativa que excluye las búsquedas formales y la elaboración rigurosa del lenguaje. El mercado dicta normas pero se aleja de la gran tradición contemporánea de rupturas y búsquedas. En muchos casos, ha ganado la trivialidad—

¿Le apasiona escribir o ya al aprender la disciplina y las técnicas del proceso de creación literaria este oficio se convierte en un trabajo más que cualquiera lo puede hacer?
—Me apasiona, me parece placentero y a veces doloroso, según el tema. No es un trabajo más; es una disciplina que puede abandonarme. Entonces, no hay nada que hacer. Ningún escritor aprende de la disciplina de otro—


Acercase a la obra de Oscar Collazos, es entrar en la onda de imaginarse que estás teniendo una conversación con sus personajes o con el narrador o con el autor- narrador- personaje como en El Exilio y la Culpa. A eso le llaman la lectura activa: ese lector que lee, relee, avanza, se devuelve, trata de interpretar y a veces hasta de pelear con el autor, mientras sigue el hilo conductor o la trama, como le llaman otros. Ese lector que sufre con los hechos, que conoce con cara de palo los sinsabores, las intrigas, los miedos, las contingencias y hasta el lado oscuro de los personajes y todavía le quedan muchos, muchos interrogantes. Eso es lo que sorprende de Collazos, que nunca nos entrega un punto final. Qué más se puede decir, Oscar Collazos, es uno de esos genios de la literatura que trabajan con pasión, que en pocas palabras nos responden sin titubeos y de los que uno, así trate de hacer lo mejor posible su obra, de escribir hasta perder el aliento, de despotricar de ellos o de meterse por otros caminos, así uno haga de todo, siempre será su aprendiz.

(Ricardo Villa Sánchez, 2005, fragmento de Plumas del Caribe)


BIBLIOGRAFÍA
Entrevistas realizadas a Oscar Collazos:
· El exilio y la culpa de Oscar Collazos, Editorial Planeta. Bogotá, 2002. Por David Lara Ramos
· OSCAR COLLAZOS- LA INCONFORMIDAD IRREMEDIABLE
Por José Carvajal / Librusa
· ENTREVISTA A ÓSCAR COLLAZOS,
Por: Natàlia Fernández, Departament de Premsa, ICCI

Página web:
http://www.editorialplaneta.com.co/03/03_ns.asp?p=&IDAUTOR=6888

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